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No pensaba hacer uso del diario de rehabilitación, pero aquí estoy. Tengo 27 años, y acabo de ser diagnosticada de una protusión “grande” en l4-l5 después de una caída escalando hace tres meses. Durante años he tenido algunos episodios de lumbalgia que remitieron casi en su totalidad cuando empecé a hacer yoga y entrenamiento de fuerza. Siempre he practicado deporte pero en la escalada encontré el deporte “definitivo”. En el momento de la lesión estaba entrenando varios días por semana y nunca me había sentido tan fuerte físicamente. La caída en realidad fue una tontería objetivamente, y sobre una colchoneta, quizás tenía ya la zona lumbar debilitada, quizás la protusión estaba ya allí… no lo sé. Al principio pensaba que se trataba de una lumbalgia sin más pero, con el paso de las semanas, aunque con la ayuda de mi fisio las molestias iban descendiendo, e incluso volví a escalar algunos días, no terminaban de remitir, sobre todo un dolor punzante en el glúteo a primera hora de la mañana y sensaciones de hormigueo en algunas posturas a lo largo de la pierna. Pensé que podía ser el piramidal, y me obsesioné un poco buscando información al respecto, aunque nunca pensé (o quise pensar) que podía ser una hernia o protusión. Finalmente me hicieron una resonancia magnética y salió el veredicto. La traumatóloga que me dio el resultado fue la del seguro de la empresa y me asustó muchísimo. Al abrir la imagen soltó un “¡pedazo de hernia!”, que casi me deja en el sitio, me dijo que mis síntomas físicos “no concuerdan con la imagen” (porque por el tamaño o situación debería de estar peor supuestamente), pero casi me mando que fuera a un cirujano directamente y que no cogiera ni las bolsas de la compra. Por consejo de mi fisioterapeuta decidí esperar a que me vea el traumátologo de la seguridad social y empezar un programa de rehabilitación. Desde entonces, he pasado días muy malos, sintiéndome muy triste, desesperanzada y a ratos tengo mucho miedo. Si no fuera por los vídeos y consejos que he encontrado en sitios como este y otros canales que llaman un poco a la calma con el tema de las hernias, me hubiera hundido por completo. Aún así, dentro de la desesperanza, tengo muy claro en mi cabeza el objetivo de reponerme y volver a hacer deporte, aunque el regreso sea bajo otras condiciones y con otros cuidados y viendo a mi cuerpo de otra forma. En todas partes leo que lo más importante es tener “paciencia”, y esa no es precisamente una de mis virtudes, así que esta travesía con el dolor está siendo una dura prueba para mi paciencia. Por eso estoy siguiendo el programa y los consejos de mi fisioterapeuta y haciendo todos los días los ejercicios. Tener un cuerpo de carne y hueso conlleva que a veces le ocurran cosas y buscar la forma de readaptarse, pero cuesta asumirlo.

Un abrazo a todos/as.

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